Miles de megavatios y empleos perdidos con los incendios


Aparte del tremendo impacto que supone para la biodiversidad y en vidas humanas incendios como los ocurridos recientemente en Valencia, Albacete y Murcia, varios expertos calculan el aprovechamiento energético que se desperdicia con los millones de toneladas de biomasa quemada. Raúl de la Calle, secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales, estima que solo con lo arrasado en Valencia daría para abastecer cinco plantas de 37 MW y dar empleo a 2.000 personas. El Colegio de Ingeniero de Montes, Comisiones Obreras y varias comunidades autónomas también reclaman una mejor gestión de los bosques y el aprovechamiento de la biomasa para producir energía.

Con los incendios de Cortes de Pallás y de Andilla, en Valencia, en plena expansión, Raúl de la Calle realizaba unas declaraciones a Europa Press en las que reprochaba al Gobierno, y en concreto a los ministerios de Industria y de Medio Ambiente, el no apostar por la biomasa y que la moratoria de las primas a las energías renovables fuera un “golpe” para ellas. “La puerta está cerrada y con doble cerrojo a la biomasa –añadía–, cuando nos ayudaría a frenar la dependencia energética del exterior y a prevenir incendios por la buena gestión que se haría de los montes que, además, tienen valor económico y no lo aprovechamos”.

Ahora, con más tiempo, hace unas estimaciones para Energías Renovables sobre el valor de todo lo quemado en ambos incendios si se hubiera destinado a producir energía. “Una estimación muy ajustada nos dice que el monte mediterráneo tiene unas existencias de 40 toneladas de biomasa por hectárea, que puede variar mucho de unas zonas a otras”. Tras este cálculo, De la Calle, afirma que “en un incendio que arrase 50.000 hectáreas, como los de la Comunidad Valenciana, se quemarían dos millones de toneladas de biomasa forestal (estaríamos hablando siempre con datos estimativos) que hubieran podido alimentar cinco plantas de 37 MW que generarían del orden de 2.000 empleos directos, indirectos e inducidos, capaces de producir energía equivalente al consumo anual de 400.000 hogares”.

La desaparición de primas a nuevas instalaciones no ayuda contra los incendios
Diferentes asociaciones sectoriales forestales y de la bioenergía llevan tiempo afirmando que se podría aprovechar más del doble de los metros cúbicos de biomasa que anualmente crecen en los bosques españoles, dentro de una explotación sostenible. Actualmente se aprovechan 17 millones de m3 sobre un total de 46 millones. Carlos del Álamo Jiménez, decano del Colegio de Ingenieros de Montes, escribía recientemente una columna de opinión en El País a raíz de los incendios de Valencia donde hablaba de la necesidad de “aprovechar de forma ordenada la biomasa forestal, reducir el combustible acumulado en los montes por falta de aprovechamiento, reducir el exceso de burocracia que ha disuadido al propietario forestal de invertir en ellos e incentivarle con medidas que le compensen por los servicios y beneficios ambientales que a todos nos proporcionan”.

Comisiones Obreras, en una nota de prensa en la que lamentaba la muerte del piloto de helicóptero que participaba en las labores de extinción del incendio de Cortes de Pallás, pedía igualmente medidas para que “la biomasa que se acumula en las zonas forestales se recoja durante todo el año, unido a otras labores de aprovechamientos de otros recursos de los montes, tratamientos de las masas forestales y, en definitiva, una política forestal activa”. Para el sindicato, además de otras ventajas, eso “permitiría el aprovechamiento energético de estos residuos forestales (para uso térmico o para generar electricidad renovable) con lo que se reduciría además nuestra dependencia energética. Pero la realidad es que no se está potenciando suficientemente el uso de biomasa para calefacción (pellets o astillas) y que se han eliminado las primas para instalaciones de biomasa eléctrica”.

“El ministro se compromete a estudiar un plan de objetivación de la biomasa como energía alternativa”
Otro foco de atención relacionado con la bioenergía y los incendios se ha dado hoy durante la celebración del Consejo Consultivo y la Conferencia Sectorial de Agricultura. Según informa Europa Press, el consejero de Agricultura, Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Energía de la Junta de Extremadura, José Antonio Echávarri, ha propuesto al ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, que apoye la apuesta por la biomasa y las energías renovables en Extremadura porque con ello se va a luchar, sobre todo, en prevención de incendios forestales. “Creemos que la biomasa tiene que tener un tratamiento especial porque es importante en el aprovechamiento forestal y en la limpieza del monte, aparte de que es la energía que más empleo crea”, ha argumentado Echávarri.

El consejero de Extremadura no es el único que se ha expresado en estos términos. El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, Modesto Lobón, ha asegurado que “el ministro se ha comprometido a estudiar un plan de objetivación de la biomasa como energía alternativa” y “como energía que puede crear puestos de trabajo” lo cual, a su juicio, “viene en consonancia con la reforma de la Ley de Montes”.

 

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