CSR: El combustible sólido recuperado que Mallorca quiere importar


 

 

El Govern Balear quiere llevar a cabo la importación de residuos sólidos recuperados de Europa en los meses de baja actividad turística para aumentar así sus beneficios y congelar el aumento de la tasa de la basura a sus ciudadanos.. Pero, de qué se trata el Combustible Sólido Recuperado (CSR) que Mallorca quiere tratar en sus instalaciones?

 

Una empresa italiana llamada Deco tratan 240.000 toneladas al año del mismo. Os dejo con el relato de una redactora del periódico El Mundo que viajó hasta la empresa para conocer de primera mano de que clase de residuo se trata y cuál es el proceso hasta obtenerlo…

 

“El CSR es una especie de popurrí inodoro compuesto por plásticos no reciclables (films), textiles, maderas y celulosas que cuando se incinera se convierte en energía. La intención del Consell y de Tirme es traer a Mallorca entre 100.000 y 200.000 toneladas de CSR durante los meses de temporada baja (de octubre a marzo) que generarían unos ingresos extraordinarios de 8 millones de euros.

Según Tirme, gracias a ese dinero, los ciudadanos no tendrán que pagar más en el impuesto por el tratamiento de residuos. La tarifa se mantendría congelada, no subiría, se generará un volumen de negocio de más de 14 millones de euros al año y 345 puestos de trabajo (91 directos y 254 indirectos).

¿Pero de dónde viene ese combustible? ¿Por qué hay ciudades que prefieren procesarlo y pagar para que se lo lleven otros antes que tirar sencillamente la basura al vertedero? La respuesta está en las tasas que tienen que pagar para llevar residuos al vertedero. En el caso de la planta de Pescara, les sale más rentable tratar los desechos y extraer el CSR y exportarlo que pagar dichos impuestos. Conviene saber que el motivo de que las tasas de vertedero sean tan altas no es otro que incentivar el reciclaje.

“El vertedero es la última opción, lo peor, son el último escalón en la jerarquía del tratamiento de residuos, la última opción. Por eso es muy bueno que en Mallorca ya estén clausurados”, explica Rafael Guinea, director del proyecto en Tirme.

Los camiones llegan hasta la planta cargados de residuos urbanos, lo que comúnmente se conoce como basura, y los descargan en las instalaciones de Deco. El primer paso consiste en triturar la basura para homogeneizarla. El triturado pasa entonces a la fase de tratamiento biológico, una fosa donde el residuo es secado durante 15 días. Es justo en este punto donde se elimina el olor. Durante esas dos semanas, los desechos orgánicos se secarán hasta perder el 25% de su volumen y dejarán de oler mal.

La última parte del proceso consiste en el tratamiento mecánico final en el que se separará lo orgánico (que ya está seco y no huele e irá al vertedero), lo reciclable (que irá a las plantas de reciclaje) y los residuos áridos, cerámicas y cristales sucios no reutilizables (que también irán al vertedero). Lo que queda después de esa criba es el CSR, es decir, el mencionado popurrí de plásticos inservibles, textiles, maderas y celulosas.

El combustible se compacta formando una especie de cubos a los que se conocen como balas, unas moles de 500 kilos de peso cada una y 0,8 x 0,8 x1,2 metros de volumen que se apilarán de dos en dos en el interior de un barco bodega. Estas embarcaciones tienen capacidad de traer hasta Mallorca un total de 2.500 toneladas cada una. La previsión es que la planta de Deco, que es una con las que Tirme mantiene negociaciones, provea a la isla de 40.000 toneladas al año aproximadamente.

“Si alguno de estos barcos se hundiera, las balas flotarían y se podrían recoger, además, el CSR no se disuelve”, explica Guinea mientras asegura que el hecho de que por la crisis Baleares haya bajado un 17% la cantidad de basura generada es “una oportunidad para poder aprovecharnos del mercado de CSR”.

Con esta bajada de residuos generados en las Islas, la incineradora tiene ahora cabida para quemar el combustible durante los meses de temporada baja (de octubre a marzo) y desestacionalizar así las infraestructuras de Son Reus. La intención es que las plantas importadoras almacenen el CSR durante ese periodo (de abril a septiembre).

“Esto es un horno del que siempre sale pan”, asegura Rodolfo Di Zio, uno de los tres propietarios de la planta de Pescara, que atiende a 1.250.000 habitantes y puede tratar 240.000 toneladas de basura al año.

A Di Zio, que ronda los 70 años, se le ve orgulloso de las instalaciones y señala constantemente que no hay mal olor, que la planta está rodeada de vegetación y pegada a Chieti, un pueblo de 50.000 habitantes con el que, según él, conviven con normalidad.

Lo que a Di Zio le gustaría es que Deco (empresa familiar, propiedad de él y sus dos hermanos en la que también trabajan su hija y su sobrina) pudiera tener una incineradora y poder aprovechar el CSR que tratan. Pero eso no es posible, pues en la región de los Abruzzos (a la que pertenece Pescara) las plantas de tratamiento de residuos tienen que llegar a un 40% de reciclaje para poder quemarlos. Y ya que no pueden aprovechar el combustible y como las tasas del vertedero son tan altas,pagan para que se lo lleven otros países que podrán convertirlo en energía.

Desde la planta de Pescara se suministra CSR a varias incineradoras de Italia y Rumania, acaban de cerrar tratos con Marruecos y están en negociaciones con Baleares. Además de Italia, otros países que exportan CSR son Inglaterra, Irlanda y Francia. Pero si queremos fijarnos en quiénes hacen lo mismo que quieren hacer Tirme y el Consell, hay que mirar hacia los importadores, hacia los que pagan a otros por dicho combustible: Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia y Noruega.

Si a pesar de que no huela, de que esté tratada y de que ya sirva para generar energía… Si a pesar de eso insistimos aún en seguir llamando basura al CSR, entonces surge la siguiente pregunta: ¿por qué países tan avanzados ambientalmente como éstos pagan para que le lleven CSR? El 50% de este combustible se considera energía verde (renovable). Si se quema CSR, se evita quemar combustibles fósiles como el carbón.

“Tiene una capacidad energética comparable a la hulla, al carbón pobre que se utilizaba antes”, explica Guinea mientras aclara que en Europa no está permitido mover residuos urbanos entre estados miembros, que la importación de CSR está reglada en todo el ámbito europeo y que hay una serie de normas y controles que tanto Tirme como la planta importadora estarán obligadas a cumplir.

Como última pregunta, ¿qué harán con las cenizas que surgen de quemar este CSR importado en Mallorca? Esas cenizas son un residuo que supone en torno a un 3% del combustible. Se mezclarán con agua, se cementarán y se almacenarán en Son Reus. Las instalaciones ya tienen el espacio preparado para ellas mientras estudian cómo aprovechar este cemento que hoy por hoy es inservible, pero tampoco olerá mal.”

 

 

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